Con seriedad y rigor, como es estricta norma de la casa, la familia Álvarez, con David Álvarez y su hijo Pablo al frente, ha ido poniendo en pie el proyecto. Desde la fecha de la compra hasta el momento en el cual se empiezan a denominar como Bodegas Alión, deciden plantar viñedos, eliminar todo el stock de la marca, cambiar las barricas y adecuar las instalaciones para que puedan estar a la altura del vino que allí se quiere elaborar.














